Edad Contemporánea

El siglo XIX comienza con un conflicto bélico, la Guerra de la Independencia, en la que Murcia fue un lugar de paso de tropas entre Levante y Andalucía, siendo su misión la de abastecer al ejército español. Archena no escapó a la dinámica nacional y crea su propia Junta Local para luchar contra el invasor francés. Sin embargo, fueron muchas las penurias de la villa, debido a las incautaciones de los ejércitos y a la conversión del Balneario en un hospital para los soldados heridos. A ello habría que sumarle las malas cosechas, las sequías y la gran epidemia de Peste Amarilla de 1811, que provocaron graves pérdidas económicas.

En 1837 Archena se liberó de la Orden Militar de San Juan y los bienes de ésta fueron desamortizados en 1850 y sacados a subasta pública. Las tierras y Baños de Archena fueron a parar a manos del marqués de Corvera, que las cedió a su hermano el vizconde de Rías. Los herederos de este último cedieron las tierras a los colonos que las trabajaban y se reservaron el parque y casa solariega que hay junto al río Segura.

 

 

Del auge del termalismo en el siglo XIX hasta la actualidad

Durante la segunda mitad del siglo XIX partidos liberales y conservadores se turnaron en el Concejo; se produjo la llegada del ferrocarril, que supuso un gran impulso para las exportaciones de los productos agrícolas archeneros; se inició la producción de conservas y el termalismo vivió desde finales de este siglo hasta los años treinta del siglo XX un momento de gran esplendor. También en la segunda mitad del siglo XIX los archeneros vieron cómo se inauguraba el Casino y el puente sobre el río Segura en 1865. Éste sustituiría a las antiguas barcas, con las que se atravesaba el cauce fluvial. Otro gran acontecimiento para los lugareños fue la apertura de la Ermita de la Virgen de la Salud, en el Balneario, hacia 1878. Pese a pesar de esta bonanza, el aumento poblacional no pudo ser absorbido por el mercado de trabajo y se inició el proceso emigratorio.

Durante la Guerra Civil Archena fue sede de una base aérea rusa y una escuela de tanques, pero no sufrió ataques aéreos ni sus tierras fueron escenario bélico. Aunque sí sufrió la larga y dura posguerra, que no permitió que se superaran los niveles de población y renta pre-bélicos hasta mediados de los años 60'. Actualmente, Archena es un municipio que ya no vive de la agricultura, al menos, la mayor parte de sus habitantes. La huerta tradicional va cediendo terreno y existe el riesgo de que desaparezca, con motivo de la presión urbanística y la necesidad de suelo urbanizable e industrial que demanda actualmente la ciudad de Archena.